24 de Enero, 2003
Fauna de biblioteca
Me he pasado toda la noche estudiando en la biblioteca de mi universidad y lógicamente, aparte de adquirir preciados conocimientos estadísticos que no podría pagar con dinero ni aunque lo tuviese, me he dedicado a observar a la gente. Sin ánimo de críticar más de la cuenta, y ya que yo seguramente encuadro en una, si no varias, de las categorias expuestas, aquí va mi pequeña reflexión. Por cierto, la elección de los generos masculino o femenino no es vinculante, sólo la he hecho basándome en recuerdos personales y en mi observación de casos frecuentes, aunque todas las descripciones son aplicables tanto a ellos como a ellas.
- El susceptible: es el típico individuo que se te sienta enfrente y piensas que él no necesita una biblioteca sino un planeta separado; le molesta si pasas la página, le molesta si abres una carpeta, le molesta hasta el ruido de tus parpados al plegarse sobre tus ojos. Por cada mínimo evento sonoro, levanta los ojos del papel y te mira como un asesino en serie. La opción más habitual para combatirle es quedarte mirándole un rato e interceptarle todas sus miraditas, poniendo una cara de loco varios grados superior a la suya.
- El desesperado: tiene sobre la mesa dos libros de unas mil páginas cada uno, con letra pequeña y apretada, amén de un montón de fotocopias de apuntes con distintos tipos de letra (y por tanto distintas fuentes) y un reloj de pulsera o un movil permanentemente al alcance de sus ojos, pues necesita mirar la hora cada 5 minutos para darse cuenta de que el examen de la mañana siguiente está cada vez más cerca. Además, tiene su espacio vital sometido a un caos que sólo él entiende pero que le permite encontrar las cosas a una velocidad sorprendente.
- La concienciada: llega a las 6 de la madrugada, y tras ser interrogada, confiesa que lleva 15 dias yendo ya a esa hora a la biblioteca a pesar de que aún le queda otra semana para el primer examen. Se suele quedar hasta las 9 de la noche, tras lo cual va a dormir un poco y vuelve a estudiar. No se permite ninguna pausa durante el estudio excepto un estricto descanso de 5 minutos cada 2 horas, que cumple a rajatabla sin excederse jamás de ese tiempo. Es la envidia de todos los desesperados, que se proponen a sí mismos que para la siguiente vez ellos van a ser así, promesa que por supuesto, no cumplen.
- La preparada: nada más sentarse despliega sobre la mesa aproximadamente 357 bolígrafos, 126 marcadores fluorescentes (de 18 colores), botella de agua, lapiceros de varios grosores, goma de borrar, afilapuntas y un estuche bastante bonito. Suele caracterizarse además por tener unos apuntes propios muy monos pero completamente infotocopiables, ya que son de más colores que el arcoiris y además cada color significa una cosa.
- La guapa: realmente no va a la biblioteca a estudiar. Va a exponerse, sin más. Cada 5 minutos sale afuera o se levanta a otra mesa "a preguntar algo", lo cual suele traducirse en ponerse en algún tipo de postura sugerente mientras se agacha para hablar. O bueno, quizás esta categoria no existe y es que yo soy un salido.
- Los cachondos: estos tampoco van a la biblioteca a estudiar. Van a pasarlo bien, con la consecuencia de que muchas veces molestan a la gente. Se pasan más tiempo dibujando, contando chistes o mirando a individuos del sexo opuesto que mirando los apuntes. Normalmente, terminan siendo reprendidos por uno de los susceptibles, con lo que se calman durante un corto periodo de tiempo tras el cual, avergonzados, o se ponen a estudiar en serio, o se marchan un rato.
- El trabajador que no estudia: se traduce en la figura del bibliotecario, el vigilante de seguridad o la limpiadora. Durante todo el año no envidias su puesto de trabajo en absoluto, pero en época de examenes, le miras con envidia y piensas lo feliz que debe ser su vida sin tener que estudiar nunca. Esta apreciación está logicamente distorsionada por las 500 páginas de apuntes que tienes sobre la mesa.
Seguramente me haya dejado montones de categorias, pero estos fueron los tipos de personas que yo pude observar anoche. Por supuesto, las generalizaciones son odiosas y todos somos un mundo, pero es muy divertido hacerlas. Leed este post como un texto humorístico no ajustado (completamente) a la realidad cuyo único propósito es desahogarme después de una noche muy larga de estudio antes de ponerme verde en los comentarios, por favor.
¿Y tú, en cual de ellas encuadras?.
Posteado por phestar en
rayadas
a las 22:17
Yeah pero te dejaste una cosa...
- El que se pasa el día estudiando y no saca nada: curioso personaje donde los haya. Como la misma mención lo dice simplemente éste vive en la biblioteca pero a la hora de hacer un examen siempre le sale mal y no aprueba nada. La culpa, es muy probable que sea un misterio de nuestros días. Achacarlo a la falta de horas como la mayoría de los fracasos académicos no sería viable.
Ahora sí se puede hacer la pregunta: ¿Y tú, en cual de ellas encuadras?.
Jajaja, yo lo único que sé, es que en vez de ir a estudiar, fuiste a hacer un análisis de comportamientos en la biblioteca XDDDDD o al menos es lo que parece ;)
Venga, ya hablaremos. Un beso
El desesperado, ese soy yo, y más ahora que he vuelto a "dejar" de fumar...
Vaya tío, tu si que sabes estudiar, a la gente. Y si eh, cada vez me haces ver que tengo razón, que eres algo así como un psicopata xD Venga, saludos.
.... Biblotecas???? Jeje, elespecimen q más abunda es el ocupo-este-sitio-y-inmediatamente-me-voy-a-fumar-un-cigarrito-para-despues-pasar-todo-el-día-en-la-cafetería...
Por cierto, soy el socio-fundador-presidente de la asociación de dichos personajes(aunque ya no me fume el cigarrito...)
Que tiempos aquellos en que estudiar no existía.... sig :(
A la preparada le faltan algunas cosas, a saber, el movil, el paquete de clinex, la cajita que hace de papel para echar las virutas de los lapices cuando les saca punta, el atrilillo ese para colocar los apuntes de forma vertical para tener una visión perfecta de sus colorines....
Y si además es una preparada-concentrada-un poco susceptible tampoco le faltarán en su equipo de supervivencia los famosos tapones de oidos fosforitos.
Yo acabo de estar chapando en una biblioteca (paso ahí 10 horas diarias en exámenes) y faltan algunos especímenes:
- El confiado: Llega a la biblioteca a eso de las siete de la tarde convencido de que va a estudiar una barbaridad. Se sienta, saca los apuntes del examen que tiene al día siguiente, subraya el tema uno, y se va. Sorprendentemente aprueba.
- La acaparadora: Es la clase de persona, generalmente mujer, que nada más llegar, ocupa 637 sitios, con 244 carpetas y 393 folios para 637 amigas que llegarán en las siguientes 4 horas.
- Los "Estudiantes". Son poco frecuentes. Deambulan por la biblioteca sacando DVDs etc que luego examinan en la sala de estudio. A veces cogen libros de los que leen la sinopsis. Todo ello, con los apuntes cerrados encima de la mesa. La media de edad de este colectivo es de 32 años, y generalmente siguen en segundo de filosofía y letras.
Se había olvidado comentar que la guapa lleva unos zapatos que al caminar hacen ruido de herradura, como si fuera un caballo, lo que contribuye aun más a dar la nota y ser mirada.
Además de todos estos, podemos nombrar a la parejita que por cada 3 minutos de estudio, pasa 26 dándose el lote de forma bastante cantosa, aunque creen que no son vistos.
Echad un vistazo a www.diasdeestudio.tk