Y... bueno, ¿qué tengo que fingir, que no duele?. Mucho, es más, demasiado. Desde luego está claro que los mejores regalos son los que no se pueden tocar con las manos.
Ahora ya sí que sé como terminó el día. Mal, por supuesto.
No sé como terminará el día, pero aunque se preveía depresivo, de momento no ha ido tan mal. Ha empezado bien, en la facultad, con mis amigos, con risas (ellos pueden dar fe, sobretodo en esta última hora... ay, qué malo es el no dormir).

En cualquier caso, sólo es un día, supongo que no es en absoluto diferente que el día de ayer o el de mañana. Aunque bueno, 20 años es una cifra simbólica, cuando cumpla otros 20... tendré 40 y entonces mi vida si que se hallará completamente decidida (supongo), no como ahora. De momento, aún me queda mucho tiempo por delante.
11 dias y 200€ después, al fin lo he conseguido. Aunque no sin tener que correr algunos riesgos.
Por si a alguien le interesase, unos cuantos enlaces:
Creo que no se me olvida ninguno.
Desde hace varios meses tengo el mismo tipo de sueño casi todos los dias. No es exactamente idéntico, pero siempre consiste en lo mismo. Bien voy en el coche y tengo un golpe estúpido, o estoy en la cama tumbado y no puedo levantarme aunque vea que alguien se conecta al IRC o tengo una discusión con alguien. Siempre es la misma historia, intento hacer algo correcto y no sólo me sale mal sino que la gente me lo echa en cara. Son los "sueños fracaso" que yo les llamo, anoche tuve uno y seguramente esta noche tenga otro; ya se los he contado a algunas personas desde hace bastante tiempo, pero no encuentro una solución para ellos.
Y ahora estoy llorando y no sé muy bien por qué. O quizás si lo sé.
Hay una serie de anuncios que me estomagan total y completamente desde el inicio de sus respectivas campañas: los del grupo Auna, integrado por Retevisión, Amena y unas cuantas cableras (entre las que por cierto creo que desde hace no mucho se cuenta la mía propia). Toda esa gente haciendo el TONTO me da ganas de VOMITAR.
Y... bueno, después de un título tan peculiar, ¿verdad que nadie podía sospechar que iba a hablar de software libre?.
Llevo ya tiempo deseando escribir un post sobre el tema. Yo, verdaderamente, creo en el uso del software libre y creo que gracias a él se crean sistemas más eficientes y más seguros (entendiendo como seguridad la posibilidad de auditar el código en cualquier momento). Además, las licencias libres garantizan el conocimiento y la transmisión de las ideas, asimismo como la libertad para compartirlas, cosa que las licencias puramente open-source no siempre hacen. También soy miembro de una asociación local dedicada al tema, así que creo que mis planteamientos están bastante claros.
No obstante, después de esta breve introducción, debo entrar en detalle. Amo el software libre, sí, pero no a muchas de las personas que me he encontrado en este mundo, aunque también he tenido la oportunidad de coincidir con personas muy válidas. Demasiado egocentrismo, en el que yo mismo caigo algunas veces, y, por otro lado, demasiada adoración (ahora el título ya debería estar más claro). Y también demasiada envidia. Y sigo sin comprenderlo, en círculos donde debería reinar la armonia, pues todos estamos en el mismo barco, lo que se masca es algo muy distinto. Y lo que se lleva es quedar por encima de los demás, como niños comparando el tamaño de su miembro viril. O quizás eso sólo pase en mi ciudad.
Tenía que soltarlo, cada vez me gusta menos este mundo pero sigo convencido de su superioridad técnica y moral, así que me quedaré en él.
(mental no, por supuesto)
Ya que esto ha dado paso a esto otro, espero que mis problemas finalmente se solucionen.
Da igual, da igual todo lo que uno haga, todo lo que uno se esfuerce, al final, lo único que cuenta es encajar (o no hacerlo) dentro de unos determinados patrones por los que se mide el mundo. Si no se cumple una tabla universal de virtudes, todo lo demás que uno intente hacer, es polvo en el desierto, sin más.
Acabo de llegar de fiesta y... en fin, siempre me pasa lo mismo. Soy un cobarde y siempre lo seré, no tengo remedio, está claro. Me odio.
Bueno, ya estoy de descanso completo de nuevo. Las vacaciones de Semana Santa (¿debo ponerlo en mayúsculas?) ya están aquí.
Reflexión nº 1: Espero que haya más diversión que aburrimiento. Veremos que tal se plantea la noche de hoy.
Reflexión nº 2: Algunos podían meterse sus putas tediosas odiosas amenas prácticas por donde no da el sol.
Reflexión nº 3: Llueve.
Reflexión nº 4 (citando): Cuando yo era un niño, mi madre me decía que no mirara directamente al sol. Entonces una vez, cuando tenía seis años, lo hice. Los médicos no sabían si, alguna vez, mis ojos sanarían. Estaba aterrado. Solo en aquella oscuridad. Lentamente, la luz del día penetró a través de las vendas y yo pude ver. Pero algo había cambiado dentro de mi. Ese día tuve mi primer dolor de cabeza
Cierro los ojos y vuelvo a estar allí. Puedo escuchar el ruido del tráfico y sentir el viento en mi cara. Me asomo al borde y la escena que observo me parece casi irreal, pues la distancia deshumaniza a las figuras que se mueven allá abajo. Ahora lo hago una vez más, como siempre, y de nuevo me pregunto... ¿es este el final?.
Existen unas reglas legales que ha creado el hombre, a las que llamamos leyes y a las que todos debemos atenernos. Existe, por tanto, una autoridad legal que nos indica que es y que no es lo que podemos hacer. Sin embargo, parece que en el lugar donde termina esta autoridad legal, se difumina rapidamente la humanidad de las personas y es perfectamente posible realizar cualquier acto, por despiadado que sea, mientras entre dentro de la legalidad.
En los siglos pasados, la gente respondía, además, ante Dios (lo que por supuesto no les impedia cometer todo tipo de tropelías). Ahora sólo lo hacen ante su propia conciencia, pero, ¿existe algún límite sobre lo depravada que puede ser dicha conciencia?. En absoluto, y es más, parece que cuanto más cabrón es uno, mejor lo ve la sociedad y más lo premia. Yo soy el primero en no creer en Dios y el primero en no querer responder ante nadie, pero el otro día se lo comentaba a un amigo, me gustaría que las faltas éticas tuviesen un castigo instantaneo al igual que lo tienen los atropellos contra la ley.
¿Inquisición?. Quizás. ¿Hoguera?. Quién sabe. Nunca me he distinguido por la moderación de mis ideales. Pero en cualquier caso yo no estaba pensando en el mismo tipo de castigos que imponen los jueces, sino en una afortunada ley física entretejida en la más esencial materia del universo que hiciese que la maldad humana fuese automáticamente contestada con una suerte de penurias y desgracias para el que la ejerza.
O quizás... simplemente me acabo de despertar (ver post anterior a este) y estaba pensando en un mundo mejor, un mundo libre de la hipocresía y la falsedad.
Existe un determinado estado mental que sólo se consigue durante ese momento difuso de tiempo, unas veces más largo y otras más corto, que separa el sueño de la plena consciencia. En esos momentos, yo personalmente y sin saber exactamente por qué, me hago montones de despropositos para el día y vienen a mi mente continuamente ideas que en esos instantes parecen bastante razonables, pero que al terminar de despertar, se muestran como realmente son: completamente estúpidas.
Mientras se está cruzando esa linea, todas las personas son buenas, todo el mundo obedece a perfectas leyes lógicas y no existe el sufrimiento ni la mentira. Me gustaría quedarme en ese limbo para siempre y no terminar de despertar jamás.
Hoy, una de música:
Warrior - If You Want Me
Lo cual me hace recordar una frase que me comentó el otro día un amigo, a saber:
For me trance is when you hear music and you forget everything around you. You forget where you are and what you're doing, you just hear the tunes - Dj Tiësto.
Después de dar muchas vueltas y estar descarriada por este mundo de dios unos 6 meses, al fin ha vuelto a mí mi preciosa, y a la vez mierdera, webcam:

Y si alguno de vosotros tiene la gran suerte de pillarme con _este_ ordenador encendido, podrá comprobar la increible falta de calidad que rebosan las imagenes con ella tomadas.
Comentando un poco sobre otras cosas, en muchos paises del mundo hoy ha sido lo que se conoce como "april fools", así que no hemos podido fiarnos de ninguna jodida fuente de noticias y solo hemos podido leer una chorrada tras otra. Lo poco gusta y lo mucho, cansa.