Parafraseando el título de la famosa novela de Robert Graves (y también de una recopilación de Isaac Asimov). Disfruto tremendamente troleando, especialmente en Barrapunto. Me han suspendido la publicación de comentarios unas cuantas veces, pero en cuanto se libera, creo que en 48 horas, vuelvo a las andadas. Soy tan feliz al ver cómo un simple e "inocente" comentario genera decenas de respuestas. Es muy infantil, pero no puedo evitarlo.
No voy a poner enlaces a comentarios porque en este caso, se dice el pecador, pero no el pecado (al menos, exacto).